miércoles, 8 de septiembre de 2010
martes, 7 de septiembre de 2010
EDUARD PUNSET
La risa es una expresión de bienestar interno que suscita afiliación y alianzas entre los humanos, y cuya capacidad de contagiarse tiene una clara base biológica.
viernes, 3 de septiembre de 2010
Preguntate si lo que estas haciendo hoy, te acerca al lugar donde quieres estar mañana. J.Brown
jueves, 2 de septiembre de 2010
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Conectar con nosotros mismos -
http://www.elpais.com/articulo/portada/Conectar/Mismos/elpepusoceps/20100829elpepspor_8/Tes
lunes, 30 de agosto de 2010
martes, 24 de agosto de 2010
Frases
“La verdadera profesión del hombre es encontrar el camino hacia si mismo”. Herman Hesse
“Las verdaderas batallas se libran en el interior “. Sócrates
“Acostumbramos a creer que seremos felices cuando las cosas nos vayan bien, pero las cosas nos empiezan a ir bien cuando aprendemos a ser felices”.
“La mejor defensa no es un buen ataque, sino no sentirse atacado”: Gerard Schmeding
“Todos quieren cambiar el mundo pero nadie se quiere cambiar a si mismo” Tolstoi
“Sabemos lo que somos, pero aun no sabemos lo que podemos llegar a ser”. William Shakespeare
“El que causa tensión es estar aquí queriendo estar allí, o estar en el presente, queriendo estar en el futuro”. Ekhart Tolle.
“Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”. Buda
“Aquello que no eres capaz de aceptar, es la única causa de tu sufrimiento”. Gerardo Schmedling
“El verdadero valor del ser humano se determina, en primer lugar, en la medida y el sentido en que ha conseguido liberarse del ego” Einstein.
“Entre el estímulo y la reacción, existe la libertad de escoger la respuesta“ Victor Frankl
“Las verdaderas batallas se libran en el interior “. Sócrates
“Acostumbramos a creer que seremos felices cuando las cosas nos vayan bien, pero las cosas nos empiezan a ir bien cuando aprendemos a ser felices”.
“La mejor defensa no es un buen ataque, sino no sentirse atacado”: Gerard Schmeding
“Todos quieren cambiar el mundo pero nadie se quiere cambiar a si mismo” Tolstoi
“Sabemos lo que somos, pero aun no sabemos lo que podemos llegar a ser”. William Shakespeare
“El que causa tensión es estar aquí queriendo estar allí, o estar en el presente, queriendo estar en el futuro”. Ekhart Tolle.
“Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”. Buda
“Aquello que no eres capaz de aceptar, es la única causa de tu sufrimiento”. Gerardo Schmedling
“El verdadero valor del ser humano se determina, en primer lugar, en la medida y el sentido en que ha conseguido liberarse del ego” Einstein.
“Entre el estímulo y la reacción, existe la libertad de escoger la respuesta“ Victor Frankl
miércoles, 18 de agosto de 2010
Más mitos y leyendas
• NO es cierto que la ISO 9001 nos haga hacer documentos que no son del ámbito educativo (por ejemplo la política de calidad). La ISO 9000:2005 (Sistema de Gestión de la Calidad. Fundamentos y vocabulario) nos explica que la política de calidad se refiere a “las intenciones globales y orientación de una organización relativas a la calidad tal como se expresan formalmente por la alta dirección”. Aquí nos tendríamos que preguntar: ¿nuestra organización, nuestra escuela, tiene ya algún documento en el cual se hable de las intenciones globales y orientación del centro? Algunos decimos… sí, claro, el Proyecto educativo de Centro… el ideario… o como se quiera llamarle según el país, la reglamentación o ideología. Pues ya lo tenemos. En todo caso podríamos cerciorarnos que los puntos que nos pide la ISO 9001 en relación a la política de calidad estén incluidos en el Proyecto Educativo. Los 5 puntos se refieren a que la política
o (a) sea adecuada al propósito de la organización (es evidente que el ideario o proyecto educativo debe ser adecuado a lo que pretendemos en nuestro centro. Debe ser un fiel reflejo de que orientación tiene nuestro centro y cuáles son las intenciones globales en los aspectos educativos que pretende. Pensar de otra forma sería pensar que los centros no tienen un norte claro a seguir, que no tienen un marco de referencia en lo fundamental hacia donde orientarse…),
o (b) incluye un compromiso de cumplir con los requisitos y de mejorar continuamente la eficacia del sistema de gestión (¿podemos llegar a pensar que un centro educativo no se va a comprometer en cumplir los aspectos claves del mismo? ¿podemos llegar a pensar que una escuela que se haya comprometido con tal o cual religión no cumpla con ese precepto en el día a día del aula? Y en cuanto a mejorar continuamente la eficacia, para que si no sirven las evaluaciones de centro, las memorias finales, etc…?) …/…
o (c) es comunicada y entendida dentro la organización (¿podemos llegar a pensar que un profesor/a pueda impartir docencia en un centro sin conocer su proyecto educativo y, por tanto, ir en orientación contraria a su ideario?).
En cualquier supuesto, y malpensando que en alguna de estas cuestiones la respuesta haya sido sí, lo que hay que hacer es mejorar nuestro Proyecto Educativo, revisarlo para su continua adecuación (punto e del apartado 5.3. de la ISO 9001) o trabajarlo para que sea un documento que nos oriente y nos sirva de referencia en nuestra actuación diaria en el aula. Si, por la razón que sea, nuestro proyecto educativo ha quedado desfasado o no es un fiel reflejo de las intenciones del centro y se ha transformado en un documento no útil (no me atrevo a poner la palabra inútil), ¿nos servirá de algo elaborar otro documento que se llame “política de calidad” para enmarcarlo y ponerlo en la entrada del centro a la vista de todo el mundo y que casi nadie sepa cuál es el compromiso a que nos obligamos en ese documento…? Creo que la respuesta es obvia.
• SI es cierto que para hacer una buena aplicación de cualquier sistema de gestión, incluida la ISO 9001, debemos conocer sus fundamentos. La ISO 9000:2005 en su capítulo 0.2. nos introduce a lo que se conoce como principios de gestión de la calidad ya explicados en el capítulo XXX de este libro. Para que un sistema de gestión de un centro sea eficaz y eficiente es evidente que debe cumplir y ser consciente que cumple cualquier de estos 8 principios. ¿Nos podemos imaginar un centro que no esté orientado hacia el alumnado o hacia el cometido que la sociedad le ha encomendado? ¿podemos imaginar un centro en el que no haya un liderazgo eficaz (en cualquiera de las posibilidades que la palabra liderazgo implica: equipo directivo, director, gerencia, etc, etc)? ¿podemos imaginar un centro en el cual no haya participación del personal para conseguir los objetivos del centro? ¿nos podemos imaginar un centro que no esté basado, fundamentado y giré alrededor de los procesos de aprendizaje? ¿o un centro en que los procesos de aprendizaje de los distintos niveles no estén interrelacionados formando un verdadero sistema orientado al logro de las finalidades educativas? ¿podemos imaginarnos un centro que utilice los mismos preceptos, los mismos materiales, los mismos procesos que hace 20 años y que en esos 20 años no haya sido capaz de mejorar la eficacia y eficiencia de sus procesos y de su sistema de gestión? ¿Qué centro sería tan inconsciente que no basará sus decisiones en los hechos, en los datos, en los resultados de su gestión y se dejara llevar solo por su olfato, por su intuición? ¿a qué centro no le gustaría tener unas buenas relaciones mutuamente beneficiosas con sus proveedores para ayudarse a mejorar tanto las relaciones como los productos y/o servicios que son motivo de esa relación? Estas 8 preguntas que corresponden a los 8 principios de la calidad son de fácil respuesta. Estoy convencido de las respuestas que habréis dado, sin lugar a dudas, solo me gustaría hacer una pequeña observación. ¿Las tenemos en cuenta siempre a la hora de decidir y tomar decisiones?
• NO es cierto que todos los consultores y auditores tengamos siempre la razón. Como en todas las profesiones, “haberlas, hay las” y en esta nuestra apasionante profesión pues hay de todo. Hay consultorías que implantan sistemas de gestión de la calidad en centros educativos pensando en que no deja de ser como cualquier otra empresa con la diferencia que el producto resultante son los conocimientos que el alumnado adquiere, que no tienen un equipo de pedagogos o expertos en educación entre sus consultores, o que basan su conocimiento del sector educativo en el conocimiento que tienen de la escuela como alumnado de hace 20 o 30 años (como si yo por mirar la TV tuviera que entender cómo funciona, como se interpreta, como se producen los programas, entender que es eso de la TDT y conocer sus principios y fundamentos… faltaría más!!!) o por haber dado algún curso magistral (en el mejor de los casos) alguna vez en algún lugar de la Mancha… Incluso hay auditores (los menos) que aplican sus criterios particulares (y no de manera estricta los criterios generales y adaptables de la ISO 9001 para hacer) y nos dejan estupefactos cuando afirman sin ningún tipo de rubor que “el producto suministrado por el cliente (padres) para su transformación evidentemente es el propio alumnado” (discusión verídica que tuve con un equipo de auditores de cuyo nombre no quiero acordarme…). Claro, a veces el desconocimiento de la esencia de la propia ISO 9001 o el desconocimiento de los fundamentos de los procesos de un centro educativo, de su realidad, de su peculiar idiosincrasia junto con la imprudencia que te da la ignorancia hace que algunos consultores y auditores metamos la gamba hasta límites inimaginables y montemos sistemas de gestión basados textualmente en la ISO o redactemos no conformidades que poco tienen que ver con el espíritu de un sistema de gestión de la calidad eficaz, eficiente, basado en la ciencia pedagógica, basado en la práctica educativa, basado en la psicología evolutiva, en el aprendizaje significativo. Haberlos, haylos.
o (a) sea adecuada al propósito de la organización (es evidente que el ideario o proyecto educativo debe ser adecuado a lo que pretendemos en nuestro centro. Debe ser un fiel reflejo de que orientación tiene nuestro centro y cuáles son las intenciones globales en los aspectos educativos que pretende. Pensar de otra forma sería pensar que los centros no tienen un norte claro a seguir, que no tienen un marco de referencia en lo fundamental hacia donde orientarse…),
o (b) incluye un compromiso de cumplir con los requisitos y de mejorar continuamente la eficacia del sistema de gestión (¿podemos llegar a pensar que un centro educativo no se va a comprometer en cumplir los aspectos claves del mismo? ¿podemos llegar a pensar que una escuela que se haya comprometido con tal o cual religión no cumpla con ese precepto en el día a día del aula? Y en cuanto a mejorar continuamente la eficacia, para que si no sirven las evaluaciones de centro, las memorias finales, etc…?) …/…
o (c) es comunicada y entendida dentro la organización (¿podemos llegar a pensar que un profesor/a pueda impartir docencia en un centro sin conocer su proyecto educativo y, por tanto, ir en orientación contraria a su ideario?).
En cualquier supuesto, y malpensando que en alguna de estas cuestiones la respuesta haya sido sí, lo que hay que hacer es mejorar nuestro Proyecto Educativo, revisarlo para su continua adecuación (punto e del apartado 5.3. de la ISO 9001) o trabajarlo para que sea un documento que nos oriente y nos sirva de referencia en nuestra actuación diaria en el aula. Si, por la razón que sea, nuestro proyecto educativo ha quedado desfasado o no es un fiel reflejo de las intenciones del centro y se ha transformado en un documento no útil (no me atrevo a poner la palabra inútil), ¿nos servirá de algo elaborar otro documento que se llame “política de calidad” para enmarcarlo y ponerlo en la entrada del centro a la vista de todo el mundo y que casi nadie sepa cuál es el compromiso a que nos obligamos en ese documento…? Creo que la respuesta es obvia.
• SI es cierto que para hacer una buena aplicación de cualquier sistema de gestión, incluida la ISO 9001, debemos conocer sus fundamentos. La ISO 9000:2005 en su capítulo 0.2. nos introduce a lo que se conoce como principios de gestión de la calidad ya explicados en el capítulo XXX de este libro. Para que un sistema de gestión de un centro sea eficaz y eficiente es evidente que debe cumplir y ser consciente que cumple cualquier de estos 8 principios. ¿Nos podemos imaginar un centro que no esté orientado hacia el alumnado o hacia el cometido que la sociedad le ha encomendado? ¿podemos imaginar un centro en el que no haya un liderazgo eficaz (en cualquiera de las posibilidades que la palabra liderazgo implica: equipo directivo, director, gerencia, etc, etc)? ¿podemos imaginar un centro en el cual no haya participación del personal para conseguir los objetivos del centro? ¿nos podemos imaginar un centro que no esté basado, fundamentado y giré alrededor de los procesos de aprendizaje? ¿o un centro en que los procesos de aprendizaje de los distintos niveles no estén interrelacionados formando un verdadero sistema orientado al logro de las finalidades educativas? ¿podemos imaginarnos un centro que utilice los mismos preceptos, los mismos materiales, los mismos procesos que hace 20 años y que en esos 20 años no haya sido capaz de mejorar la eficacia y eficiencia de sus procesos y de su sistema de gestión? ¿Qué centro sería tan inconsciente que no basará sus decisiones en los hechos, en los datos, en los resultados de su gestión y se dejara llevar solo por su olfato, por su intuición? ¿a qué centro no le gustaría tener unas buenas relaciones mutuamente beneficiosas con sus proveedores para ayudarse a mejorar tanto las relaciones como los productos y/o servicios que son motivo de esa relación? Estas 8 preguntas que corresponden a los 8 principios de la calidad son de fácil respuesta. Estoy convencido de las respuestas que habréis dado, sin lugar a dudas, solo me gustaría hacer una pequeña observación. ¿Las tenemos en cuenta siempre a la hora de decidir y tomar decisiones?
• NO es cierto que todos los consultores y auditores tengamos siempre la razón. Como en todas las profesiones, “haberlas, hay las” y en esta nuestra apasionante profesión pues hay de todo. Hay consultorías que implantan sistemas de gestión de la calidad en centros educativos pensando en que no deja de ser como cualquier otra empresa con la diferencia que el producto resultante son los conocimientos que el alumnado adquiere, que no tienen un equipo de pedagogos o expertos en educación entre sus consultores, o que basan su conocimiento del sector educativo en el conocimiento que tienen de la escuela como alumnado de hace 20 o 30 años (como si yo por mirar la TV tuviera que entender cómo funciona, como se interpreta, como se producen los programas, entender que es eso de la TDT y conocer sus principios y fundamentos… faltaría más!!!) o por haber dado algún curso magistral (en el mejor de los casos) alguna vez en algún lugar de la Mancha… Incluso hay auditores (los menos) que aplican sus criterios particulares (y no de manera estricta los criterios generales y adaptables de la ISO 9001 para hacer) y nos dejan estupefactos cuando afirman sin ningún tipo de rubor que “el producto suministrado por el cliente (padres) para su transformación evidentemente es el propio alumnado” (discusión verídica que tuve con un equipo de auditores de cuyo nombre no quiero acordarme…). Claro, a veces el desconocimiento de la esencia de la propia ISO 9001 o el desconocimiento de los fundamentos de los procesos de un centro educativo, de su realidad, de su peculiar idiosincrasia junto con la imprudencia que te da la ignorancia hace que algunos consultores y auditores metamos la gamba hasta límites inimaginables y montemos sistemas de gestión basados textualmente en la ISO o redactemos no conformidades que poco tienen que ver con el espíritu de un sistema de gestión de la calidad eficaz, eficiente, basado en la ciencia pedagógica, basado en la práctica educativa, basado en la psicología evolutiva, en el aprendizaje significativo. Haberlos, haylos.
Mitos y leyendas de la ISO 9001
• NO es cierto que la ISO 9001 implique mucho papeleo y/o burocracia. La ISO 9001 nos pide en varios capítulos que documentemos pero no que “papelizemos” ni que hagamos documentos innecesarios o que dupliquemos los documentos. Un buen documento puede ser un diagrama de flujo, una grabación en video, un dibujo explicativo, en fin cualquier elemento que nos sirva para explicar quien hace que, como y cuando de un proceso de trabajo. Un ejemplo que me gusta aplicar a esto, es imaginarme que las indicaciones que nos dan las azafatas en un avión antes de emprender el vuelo las tuviéramos que explicar por escrito en un procedimiento (levanta la mano derecha señalando la ventanilla orientada a la izquierda de los pasajeros, o sea a tu derecha, con una sonrisa en los labios, y con la mano izquierda indica que esa explicación se refiere a que esa ventanilla orientada a tu derecha, o sea a la izquierda de los pasajeros, que se llama ventanilla de emergencia, se puede acceder desde la cola del avión hasta el camarote del capitán para que en caso de accidente, levantes la palanca existente en la parte derecha a media altura y de color rojo …. ). Imposible. Si queremos asegurar que el personal del avión haga ese procedimiento, la manera más eficaz y eficiente de documentarlo probablemente pudiera ser una grabación de video en donde se pudiera observar que cosas hay que decir y que gestos hay que hacer. Esa grabación es un procedimiento documentado, totalmente aceptado e incluso sugerido en la propis ISO 9001 (punto 4.2.1. “los documentos pueden estar en cualquier tipo de formato o tipo de medio”.) Y seguramente sea la mejor manera de documentar ese procedimiento.
• NO es cierto que la ISO 9001 sea una norma pensada para la industria. Si bien es cierto que la ISO 9001 en sus versiones anteriores a la del 2000 (1987 y 1994) era una norma con lenguaje de industria que hablaba de conceptos como calibración o producto suministrado por el cliente que se alejan mucho de la realidad y lenguaje del mundo educativo, en las dos últimas revisiones (ISO 9001:00 e ISO 9001:08), la ISO está perfectamente enfocada a cualquier tipo de organización sea industria o sea servicios y aquí sí que es muy fácil “traducir” los términos utilizados y transformarlos en conceptos del mundo educativo. Claro, siempre que el “traductor” tenga conocimientos sólidos del mundo educativo y de la propia ISO 9001. Si no es así, se me puede “poner la gallina de piel” con el resultado.
• SI es cierto que la ISO 9001 es una norma de mínimos. En infinidad de ocasiones se ha utilizado esta expresión para menospreciar la norma ISO 9001, como queriendo decir que “te exigía muy poco” y, por tanto, quitándole valor a las organizaciones que obtenían la certificación ISO 9001. La verdad es que cuando se habla de que la ISO 9001 es una norma de mínimos queremos decir que te indica las “mínimas cosas” que hay que cumplir para obtener la certificación y nunca te dice que eso sea lo que tienes que hacer sino lo que “como mínimo tienes que hacer”. Cuando te dice, por ejemplo, que en la “Revisión del sistema por la dirección” como información de entrada para la revisión tengas en cuenta los resultados de las auditorias, la retroalimentación del cliente, el desempeño de los procesos y la conformidad del producto, el estado de acciones correctivas y preventivas, las acciones de seguimiento de de revisiones por la dirección previas, los cambios que podrían afectar al sistema de gestión de la calidad y las recomendaciones para la mejora, te está indicando que esa es la mínima información que debe incluir la revisión del sistema por la dirección. NO que sea la única información que pueda tratarse. La propia ISO 9001 no dice, que la “información de entrada para la revisión del sistema por la dirección debe incluir. Nos dice, por tanto, las mínimas cosas que hay que tratar como elementos de entrada, no las cosas que podemos o queremos tratar en dicha revisión.
• NO es cierto que la ISO 9001 sea una norma pensada para la industria. Si bien es cierto que la ISO 9001 en sus versiones anteriores a la del 2000 (1987 y 1994) era una norma con lenguaje de industria que hablaba de conceptos como calibración o producto suministrado por el cliente que se alejan mucho de la realidad y lenguaje del mundo educativo, en las dos últimas revisiones (ISO 9001:00 e ISO 9001:08), la ISO está perfectamente enfocada a cualquier tipo de organización sea industria o sea servicios y aquí sí que es muy fácil “traducir” los términos utilizados y transformarlos en conceptos del mundo educativo. Claro, siempre que el “traductor” tenga conocimientos sólidos del mundo educativo y de la propia ISO 9001. Si no es así, se me puede “poner la gallina de piel” con el resultado.
• SI es cierto que la ISO 9001 es una norma de mínimos. En infinidad de ocasiones se ha utilizado esta expresión para menospreciar la norma ISO 9001, como queriendo decir que “te exigía muy poco” y, por tanto, quitándole valor a las organizaciones que obtenían la certificación ISO 9001. La verdad es que cuando se habla de que la ISO 9001 es una norma de mínimos queremos decir que te indica las “mínimas cosas” que hay que cumplir para obtener la certificación y nunca te dice que eso sea lo que tienes que hacer sino lo que “como mínimo tienes que hacer”. Cuando te dice, por ejemplo, que en la “Revisión del sistema por la dirección” como información de entrada para la revisión tengas en cuenta los resultados de las auditorias, la retroalimentación del cliente, el desempeño de los procesos y la conformidad del producto, el estado de acciones correctivas y preventivas, las acciones de seguimiento de de revisiones por la dirección previas, los cambios que podrían afectar al sistema de gestión de la calidad y las recomendaciones para la mejora, te está indicando que esa es la mínima información que debe incluir la revisión del sistema por la dirección. NO que sea la única información que pueda tratarse. La propia ISO 9001 no dice, que la “información de entrada para la revisión del sistema por la dirección debe incluir. Nos dice, por tanto, las mínimas cosas que hay que tratar como elementos de entrada, no las cosas que podemos o queremos tratar en dicha revisión.
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